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Regatas / Vela Oceánica

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La Clase IMOCA y su box rule (I) datos para la batalla de la fiabilidad

19/09/13

Las nuevas normas de la IMOCA tienen como uno de sus principales objetivos reducir drásticamente los abandonos por roturas. Es un tema delicado que se enmarca en el dilema entre el concepto open y el monotipo. Datos para entender algo más el problema… y las soluciones. SANTI SERRAT 

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Los abandonos por averías son inevitables en un deporte mecánico como es la vela, pero en el caso de la regata oceánica, las roturas que dejan a un barco incapaz de proseguir la competición ponen en peligro la seguridad personal de los regatistas y deslucen la competición, costando mucho dinero a patrocinadores y compañías de seguros.

La clase IMOCA es la única, junto con la clase Mini, que mantiene la fórmula open en la vela oceánica internacional (los multicascos del Trofeo Jules Verne son un mundo aparte, pues no constituyen ninguna clase propiamente dicha). Sin embargo su reglamento (la famosa box rule) ha ido evolucionando imponiendo restricciones que se han debido principalmente a los incidentes que han comprometido la seguridad. Tras la debacle por vuelcos en la Vendée Globe de 1996, la clase dictó nuevas normas de estabilidad que acabaron radicalmente con las quillas al sol.

 

ABANDONOS.Evolución de los abandonos en la Vendée Globe y la Barcelona World Race. El porcentaje (en naranja) respecto a los barcos salidos (en verde) de una idea su impacto deportivo. Destacan las Vendé Globe de 1996, con el 60 %, y la de 2008 con el 62%. En comparación con la Barcelona World Race, no hay suficientes datos históricos todavía para concluir la influencia de la navegación a dos en la tasa de abandonos.

VUECOS.Los vuelcos por problemas de estabilidad han desaparecido en el mundo IMOCA desde la nefasta Vendée Globe de 1996, en la que cuatro barcos quedaron con la quilla al sol en el Gran Sur y Gerry Roufs desapareció en el Pacífico. A raíz de esta debacle quedaron de manifiesto los problemas de diseño de los 60 pies y se tomaron medidas restringiendo la box rule a nivel de requisitos de estabilidad. Las medidas fueron un éxito y los únicos vuelcos habidos desde entonces se han debido a la pérdida de la quilla (Jean Le Cam, en 2008/09, y Bubi Sansó, en 2012/13).

ROTURAS. Los abandonos por rotura en la arboladura y la jarcia firme han sido tradicionalmente la bestia negra de las regatas oceánicas, en las que rara ha sido la edición en la que no se ha registrado alguno. Destacan la Vendée Globe de 2008 con ocho roturas de palo, lo que supuso el 27 % de los salidos, y la Barcelona World Race de 2007, con tres desarboladuras que supusieron el 33 % de los salidos.

                                                         

                                                                                                                                                                                                                                                                                               

Ahora, con las nuevas normas que estandarizan los palos y las quillas (aún no se conocen con exactitud las nuevas características exigidas), la IMOCA trata de frenar las grandes lacras que han significado en la última década las roturas de palo y, sobre todo más recientemente, las de las quillas.

En este primer artículo exponemos los datos estadísticos de las vueltas al mundo de la clase, la Vendée Globe y la Barcelona World Race, en lo que hace referencia a los abandonos, vuelcos por estabilidad, roturas de aparejo y de quilla. Más adelante analizaremos la evolución del diseño y la box rule de la clase IMOCA y del resto de clases oceánicas que han adoptado el concepto monotipo.

 

El drama de las quillas muestra una tendencia creciente en los últimos años, llegando a un máximo del 20 % de los salidos en esta última Vendée Globe.