“Yo esperaba que este barco se pareciera a un mini, pero he visto que es muy distinto y he tenido que aprender a llevarlo desde cero”. Este reaprendizaje, sin embargo, no le ha impedido a Pilar Pasanau subirse al podio en su primera regata en un 5.80, la travesía de Lagos (Portugal) a Lanzarote.
Autor: Kiku Cusí
“Yo estaba acostumbrada a poner mucha vela para poder ir rápido. Sin embargo, este barco, en popa, se tiene que llevar con poca mayor, con dos o incluso tres rizos; no corres tanto, pero el piloto de viento mantiene un rumbo más estable y acabas haciendo más millas”.
Esta travesía es la etapa prólogo de la Globe 5.80 Transat, entre Lanzarote y Antigua, en el Caribe, que a su vez es clasificatoria para la Mini Globe Race, la vuelta al mundo en solitario hacia el oeste en estos barcos casi de miniatura. Pese a que esta circunnavegación era el objetivo final de Pasanau, prácticamente ha tirado la toalla tras llegar tercera a Lanzarote: “En principio pararé en Antigua, porque no he encontrado patrocinadores. Me lo he tenido que pagar todo yo y ya no me queda dinero ni siquiera para meter en un contenedor el barco de vuelta a casa, o sea que volveré navegando”.
“Mi experiencia es que al final lo menos duro es navegar; lo más difícil es preparar el barco y conseguir el dinero para navegarlo”, reconoció Pasanau a Náutica & Yates antes de zarpar hacia Antigua. Aún queda esperanza, pero la catalana confía cada vez menos en un milagro que le aporte el apoyo financiero que le permita completar la vuelta al mundo en solitario, un sueño que la persigue desde hace años.
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