Remotorización de un trawler con Vetus VF4.140E
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MOTOR]
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el acoplamiento flexible también sería
de Vetus, al igual que la caja de con-
trol electrónico del inversor y los fil-
tros de combustible de la nueva gama
que llegan a 10 micrones.
Por supuesto, el barco dispondría
de doble mando en el puente alto y
en la cabina.
EL PROCESO
Hasta aquí, ninguna duda. En menos
de dos semanas los dos motores esta-
rían montados y listos para navegar.
Pero los barcos, y especialmente las
sentinas, siempre esconden sorpresas.
Y en el
Calma
esto no sería una ex-
cepción. El motor Vetus VF4.140E es
uno de los más compactos del merca-
do y, teniendo en cuenta que la altura
es un factor limitador importante en
las sentinas, esto debía considerarse
para poder entrar el motor en la sala
de máquinas sin tener que efectuar
trabajos en la estructura. Felizmente
para que pasasen por la estrecha puer-
ta de estribor de la cabina del
Calma
solo hubo que desmontar las bases de
los silentblocks. No sucedió lo mismo
con los anteriores motores, que se tu-
Ambas consolas
han incorporado
los nuevos mandos
de Vetus EC3 y
la relojería de los
motores, propia
también de Vetus.
La parte superior
del VF4.140E
dispone de una
protección que
se puede pisar y
facilita la entrada a
la sala. La bancada,
totalmente
restaurada,
ha supuesto
un refuerzo
estructural para el
barco.
Antes y después.
Las ventajas de la
remotorización no
solo han aportado
potencias nuevas
al Hercules 105,
sino que esta
operación también
ha supuesto
una reparación
estructural del
casco y nuevas
instalaciones en la
sala de máquinas.
vieron que desmontar prácticamente
enteros en la sala de máquinas para
sacarlos. Y ahí se vio que la tarta es-
condía una sorpresa: la estructura de
la bancada, realizada en madera re-
cubierta de fibra estaba totalmente
podrida, hasta el punto de que el ar-
mador no lo dudó: había que rehacerla
íntegramente pues suponía un verda-
dero peligro para la seguridad, ya que
afectaba a la estructura de la carena.
Y ahí es donde decimos que una
remotorización permite revisar a
fondo todos los elementos del barco,
estudiar las mejores opciones de co-
locación de los elementos nuevos y,
en definitiva, reorganizar la sala de
máquinas atendiendo a criterios que
antes no se consideraban pero que hoy
son indispensables. En resumen, darle
una nueva vida al barco.
En este sentido, también se des-
montaron los tres tanques de inox
(
que sumaban 750 litros), se revisaron
y soldaron poros, y se recolocaron me-
jor que antes (dos a las bandas y uno
en la quilla entre varengas) de forma
que los pesos quedaban mejor dis-
puestos.
Las entradas de agua de refrigera-
ción y servicios se respetaron, pero no
así los de los escapes que se hicieron
de nuevo en los costados sobre la línea
de flotación, aprovechándose las anti-
guas salidas para la ventilación forza-
da de la sala de máquinas, con tubos
de 90 milímetros. La ubicación del
bloque de baterías se cambió también,
de manera que se colocaron en un lu-
gar más adecuado, a popa de la sala de
máquinas, encajadas entre varengas y
cuadernas y con las conexiones altas,
al igual que los filtros.
Los ejes también mostraron sorpre-
sas ya que estaban muy afectados por
la corrosión galvánica y se sustituye-
ron totalmente, no así las bocinas.
Además de entrar por el plan del
salón quitando los cuarteles, la nueva
sala de máquinas posee un acceso des-
La mejor opción para remotorizar este
trawler pasaba por la elección de dos
turbodiésel compactos y fiables, como los
Vetus VF4-140E de seis cilindros.