124
[
CRUCERO PRÁCTICO]
Al timón
Cuando ya se dominan las maniobras del génova, la mayor y los foques
es lógico pasar a disponer de la maniobra de espi para aumentar el
rendimiento del barco con vientos portantes. Cuando arribamos
o el viento rola a popa, el aparente disminuye, y a no ser que
esté establecido en una intensidad moderada, los génovas
quedan desventados, tanto por la poca intensidad del
nuevo viento aparente como por quedar a sotavento
de la mayor.
Izada y arriada de espi
Isidro Martí
E
l uso del espi implica tener
que comprar y armar el equi-
po adicional necesario: tan-
gón, escotas y brazas, amantillo y
contra de tangón, driza, herrajes en el
palo, arraigos y poleas en popa. Hoy
en día existen opciones alternativas,
como los asimétricos, que no necesi-
tan tangón. También se utilizan los
calcetines de asimétrico o de espi
para simplificar la maniobra, pero
antes de hablar extensamente de ellos
vamos a ver cómo funciona el espi
convencional.
TIPOS DE ESPIS
Los espis se hacen de un paño de
sintético especial, muy ligero y re-
sistente. Los más embolsados se uti-
lizan para los largos y los más planos
para los rumbos de través. Se puede
optar por diferentes grosores de teji-
do. Lo mejor es consultar con el ve-
lero y decidir en función del barco,
la experiencia de la tripulación y el
presupuesto.
La vela tiene una forma triangular
simétrica y no está unida por el grátil
ni al palo ni al estay, por lo que que-
dan dos balumas volantes. La manera
de trimar un espi es mediante la es-
cota, en sotavento y braza en barlo-
vento. La escota y la braza van desde
los puños de la vela hasta la bañera.
La escota va directamente, pero la
braza pasará por la uña del extremo
del tangón antes de ir a bañera. El
tangón es una verga que va desde el
palo hasta la braza del espi, siempre
estará armado en barlovento y estará
sustentado por su amantillo mientras
que la contra evitará que suba.
IZAR EL ESPI
Es imprescindible que la vela esté
bien clara antes de izarse. Se habrán
seguido previamente las dos balumas
y el pujamen, como si se adujara un
cabo, para dejarlas limpias de cual-
quier lío, a la vez que se dejan los tres
puños: driza, escota y braza, listos
para la izada. El espi se meterá dentro
de su saco con cariño, bien ordenadi-
to, dejando los tres puños a la vista
para que el proel los pueda envergar
con facilidad.
La mayoría de espis tienen una ba-
luma verde y una roja, para indicar
el puño que pertenece a cada banda.
En el puño de driza se juntarán, ob-
viamente, ambos colores. Este siste-
ma permite al proel reconocerlos con
facilidad.
Antes de izarlo se ha de tener la
maniobra previa muy clara; la driza
ha de ir por fuera del génova, la esco-
ta también irá por fuera del génova,
y la braza, que vendrá desde la boca
del tangón por fuera y por debajo del
Con un poco de
práctica, dos
personas bastan
para llevar un
espi.
©
Gilles Martin Raget