Revista Náutica y Yates 29 - page 113

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I
ngeniero, aventurero, navegante, músico… Todo
esto, y más, es Thomas Coville, el flamante nuevo
recordman
de la vuelta al mundo en solitario. Pero
sobre todo Coville es una persona capaz de reinventarse
a sí mismo y de perseguir sus sueños hasta la extenua-
ción. Cuatro veces había fracasado en su intento de ser el
navegante más rápido en circunnavegar el planeta en so-
litario; hace dos años estrelló su trimarán gigante contra
un carguero durante la Ruta del Ron; después, se vio su-
perado en dos ocasiones por el mismo rival: François Ga-
bart lo ganó en la Transat Jacques Vabre y en la Transat.
La mayoría hubiera tirado la toalla; pero Coville no
se rindió; nunca se rinde. Y la recompensa ha superado
probablemente el mejor de sus sueños; hace apenas unos
meses, nadie hubiera siquiera imaginado que se podía
romper la barrera de los 50 días en una circunnavegación
en solitario. Ahora es consciente, además, de que sus sue-
ños ya no le pertenecen: “Al llegar a Brest me di cuenta
de que el sueño que acababa de cumplir se me escapaba
de las manos, porque ya pertenecía al público, que se lo
había apropiado; quizá para que a su vez pudiera crear
sus propios sueños”.
MUCHAS DUDAS
Detrás de este récord hay muchas opciones y mucho
remar contra corriente. Porque el
Sodebo
no es otro que
el antiguo
Geronimo
, el trimarán gigante construido en
2001 con el que Olivier de Kerkauson batió el récord del
Trofeo Julio Verne ¡en 2004, con 15 tripulantes a bordo
y un registro de 63 días! Se cambió el casco central (es
tres metros más corto), el mástil, se añadieron foils de los
catamaranes de la Copa América…
A bordo de este barco, el propio Coville fue derrota-
do en dos ocasiones por François Gabart, primero en la
Transat Jacques Vabre y después en The Transat. Cuan-
do este otoño zarpó de Brest, el mismo día de la salida
de la Vendée Globe, pocos apostaban por que pudiera
romper el récord de Francis Joyon, que resistía todos los
intentos de derribo desde 2008.
Toda la preparación pudo haberse ido al traste a las
Difícil de
superar: 49
días y 3 horas,
7 minutos y
38 segundos
es el nuevo
récord
establecido
por Thomas
Coville.
El reto era enorme, casi inalcanzable: superar el récord de la vuelta al mundo en solitario. Pero antes Thomas Coville tenía otra
misión que parecía aún más difícil: superar la sensación de fracaso y de culpabilidad que lo tenía atenazado. La pasada Navidad,
apenas dos años después de abordar un mercante durante la Ruta del Ron y de creerse perdido para las grandes misiones, llegó
su gran liberación. Y ha dejado para los demás una tarea que hoy mismo parece imposible: dar la vuelta al mundo en solitario en
tan solo 49 días y 3 horas, 7 minutos y 38 segundos. Únicamente cuatro tripulaciones completas han sido más rápidas…
Mi historia es la de un tío que cayó, se
levantó, se rompió, y se reconstruyó.
OCÉANOS
pocas horas de zarpar, cuando el
Sodebo
estuvo a punto
de volcar, tras clavar la proa en el golfo de Vizcaya. Su-
perado el susto, las condiciones favorables prosiguieron.
Por primera vez en todas sus vueltas al mundo, Coville
atravesó las calmas ecuatoriales sin pararse –“en ningún
momento bajé de los 13 nudos”- y contorneó el antici-
clón de Santa Helena por un estrecho pasillo de apenas
80 millas trasluchando 21 veces en 48 horas, aunque a
su paso por el cabo de Buena Esperanza había perdido
parte de la ventaja que llevaba sobre el récord de Joyon.
UN ÍNDICO HOSTIL
El Índico estuvo a la altura de su mala fama: “Aquí te
basta con ser tolerado; es hostil. (…) Cuanto más largo
y más ancho es el barco, más alta es tu velocidad, pero el
margen de error es cada vez más pequeño.” Olas de nue-
ve metros, vientos muy fuertes que aceleraron el
Sodebo
hasta puntas de 45 nudos, antes de abordar un Pacífico y
doblar Hornos a los 31 días de la salida, con una ventaja
de tres días sobre el tiempo de referencia.
La subida del Atlántico fue más complicada, desde el
punto de vista meteorológico, pero no por ello impidió
que Coville siguiera recortando el tiempo empleado por
Joyon. Su llegada el mismo día de Navidad era más que
un sueño: el sueño era llegar el día de Año Nuevo, su-
ficiente para batir el récord. El nuevo registro, más que
un récord, o un sueño, es sencillamente algo fuera de
este mundo.
©
Jean-Marie Liot/ DPPI
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