Revista Náutica y Yates 25 - page 149

Preparando un chárter
[CHÁRTER ]
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3.
Un velero permi-
te acercarnos a la
costa tanto como
nos permita el fon-
do. Un 13 metros
como el Hanse
415 de la foto cala
típicamente unos
dos metros.
4.
La bañera de un
velero, como la de
este Oceanis 35,
puede hacerse tan
confortable como
uno desee.
5.
Así puede ser la
cocina en un ve-
lero de 13 metros
con capacidad
para ocho perso-
nas, en este caso
un Grand Soleil 46.
con el compás y los rumbos, identi-
ficar barcos, luces o marcas, aprender
a situarse, practicar las maniobras
básicas de virar y trasluchar, cambiar
una vela aunque no sea estrictamen-
te necesario, entender la electrónica,
manejar el fueraborda… Y lo más
bonito: aprender a escuchar lo que
nos dice el viento. Será durante una
semana nuestro motor, nuestro me-
jor amigo y la principal fuente de
placer de que disfrutaremos.
LO MÁS ESPECIAL:
LAS NOCHES EN FONDEO
Pocas personas saben del inmenso
privilegio que es pasar una noche
fondeados en una cala, acompaña-
dos solo de la brisa y el rumor de las
olas, las luces y el bullicio de tierra
en la lejanía.
Contemplar la puesta y salida
del sol desde nuestro propio barco,
disfrutar del baño nocturno o con
las primeras luces del día, cenar re-
unidos en la bañera a la tenue luz
del atardecer, o armar el chincho-
rro y bajar a tierra para la última
copa o el paseo tranquilo por la pla-
ya… La noche a bordo lo permite
todo. Menos dar por supuesto que
se está en un apartamento y tirar
de electricidad como si estuviése-
mos enchufados a 220 V. De día, a
bordo se consume poca energía. De
noche, las cosas cambian. Siga las
recomendaciones del patrón, o en
vez de disfrutar del silencio, pade-
cerá —para desesperación también
de nuestros vecinos— del ronroneo
del motor o del generador durante
horas recargando las baterías. Por
tanto, cada cual su propia linterna
—las más recomendables a bordo
son las frontales— y una buena pro-
visión de pilas.
La gestión del agua también es
importante. Los depósitos son limi-
tados, las duchas en cubierta para
quitarse la sal muchas y el consumo
se disparará si no lo controlamos.
Descubrirá lo mucho que cunde un
chorrito de agua cuando se usa con
inteligencia.
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Otra de las aprensiones que fre-
nan a mucha gente es el mareo.
Tampoco hay que preocuparse. Tras
24 horas a bordo, los más propen-
sos al mareo se habitúan. Además,
salvo en travesías y mal tiempo, en
una navegación costera de una se-
mana, durante la que navegaremos
unas horas al día y en buenas condi-
ciones, el amarinamiento llega solo.
En todo caso, huya como de la
peste de todo lo que se dice en in-
ternet sobre medicamentos que son
“mano de santo”. Más allá de la clá-
sica biodramina, consulte a su mé-
dico si el tema le preocupa mucho.
Y otra vez, hágale caso al patrón. Él
es quien mejor sabrá recomendarle
©
Michael Amme/Hanse Yachts/Hanse 415
©
Gilles Martin-Raget/Bénéteau/Sense 50
©
bertel Kolthoff
donde situarse en el barco para re-
ducir la sensación de mareo, donde
es mejor descansar, qué comer o no
y qué beber.
LO MÁS DIVERTIDO:
APRENDER
A veces a bordo las horas entre que
zarpamos y llegamos a la cala desea-
da pueden llegar a hacerse pesadas
si solo se contempla el horizonte.
Aproveche para aprender. Hay mu-
cho que hacer a bordo de un velero
y las horas caen sin darnos cuenta.
Llevar el timón, ajustar las velas y
apreciar los cambios en el compor-
tamiento del barco, aprender los
nudos más necesarios, familiarizarse
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