Revista Náutica&Yates 36 - page 181

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OCÉANOS
por tanto, la distancia entre estos dos puntos con
materiales que permitan el cambio de forma con
diferencias de presión”. Este será, a juicio del ingeniero
naval argentino, el juego de la próxima Copa América,
“si las reglas lo permiten”.
Debe tenerse en cuenta que la sustentación creada por
los foils aumenta al cuadrado de la velocidad; es decir
que crece en proporción geométrica respecto del incre-
mento de velocidad. El tamaño, la forma, el ángulo de
incidencia y la altura del foil ideal dependen, por tanto,
de las condiciones meteorológicas de cada momento.
Lauriot entiende que la modificación de esas variables
(al menos, algunas de ellas) puede llegar de la mano de
una deformación de los materiales. Sería “algo similar
a lo que hacen los albatros, que son capaces de planear
durante muchas horas seguidas sin mover las alas, con
tan solo pequeñas alteraciones en la punta de sus extre-
midades”.
No estamos hablando de ciencia ficción: la deforma-
ción de los materiales según las necesidades es ya obje-
to de estudio y experimentación en la industria. Lo que
aún no se domina es lo que podríamos denominar de-
La sustentación creada por los foils
aumenta al cuadrado de la velocidad.
formación de ida y vuelta a demanda; pero aquí puede
ayudar el desarrollo de la inteligencia artificial y el uso
de fibra óptica, algo que conocen bien los equipos de
Copa América, entre otros. Bastaría, por ejemplo, una
orden (informática) de deformación cuando un sensor
detectara la aproximación a determinada presión sobre
el material o el barco alcanzara determinada velocidad.
INTELIGENCIA ARTIFICIAL A BORDO
En estos equipos punteros el uso de simuladores es ya
algo habitual. Con ellos, no solo los timoneles pueden
aprender a mejorar sus prestaciones, sino que incluso
pueden llegar a regatear contra sus potenciales rivales
(el espionaje en Copa América llega a tal nivel que co-
nocen casi a la perfección la velocidad y ángulos a que
navegan los demás).
No solo eso. La inteligencia artificial permite que el
propio simulador aprenda de sí mismo y mejore el ren-
dimiento del barco; después, la tripulación tiene que
aprender del simulador la mejor manera de navegar.
Uno de los problemas de algunos equipos punteros
es el exceso de información de que disponen. En estos
momentos los investigadores pueden colocar infinidad
de sensores para medir todo tipo de variables, no solo la
velocidad, la escora, la fuerza y dirección de viento y la
resistencia hidrodinámica de distintas partes del barco.
wwww
Materiales deformables a
voluntad, inteligencia artificial,
volar antes y más tiempo son
algunos de los retos que se
plantean hoy.
©
Yvan Zedda
©
Yvan Zedda/St-Michel Virbac
Los foils
son ahora
rígidos, pero
no es de
descartar
que pronto
sean
deformables
a demanda.
Los imocas
son el campo
de experi-
mentación
de los foils
previo a su
uso en la vela
de crucero.
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