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[océanos]
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L
a IMOCA tenía dos talones de
Aquiles, dos importantes puntos
débiles que limitaban considerable-
mente la fiabilidad de estos barcos: los
mástiles y las quillas. La Vendée Globe
era un poco una reválida, después de
que la Barcelona World Race hubiera
evidenciado una clara mejoría en la
fortaleza de estos veleros. Al princi-
pio, parecía que por fin la clase había
superado esa asignatura pendiente.
Al final, sin embargo, no ha sido así: si
bien los mástiles han mejorado mucho
—solo una rotura, la de Sam Davies,
en la primera semana de regata—, las
quillas siguen siendo de mantequilla:
tres quillas perdidas y problemas en
al menos barcos tres más ponen de
relieve que las soluciones implanta-
das hasta ahora son absolutamente
insuficientes.
Analicemos los tres casos más gra-
ves. El primero de todos, apenas unas
horas después del inicio de la regata,
fue la pérdida de la quilla del
Safran.
Se trataba de una quilla de titanio,
producto de la ingeniería del propio
patrocinador, que llevaba únicamen-
te 21.000 millas a bordo. El peritaje
demostró un error en los cálculos: los
esfuerzos que deben soportar esos
apéndices son superiores a lo que
pensaron los ingenieros de
Safran
, que
habían minusvalorado los efectos de
los pantocazos de esos barcos, cada
vez más rápidos y más rígidos.
Las otras dos pérdidas de quilla
tuvieron lugar aproximadamente en el
mismo lugar, a unos pocos centenares
de millas de las Azores, ya de regreso
a Les Sables d’Olonne, en barcos de
diseñadores distintos, VPLP-Verdier y
Owen Clarke. La vela de la quilla del
Virbac-Paprec 3
(la original del barco)
llevaba en aquel momento el equiva-
lente a tres vueltas al mundo; antes
de la salida, una inspección había
descartado la necesidad de cambiarla.
Sin embargo, el propio Jean-Pierre Dick
reconoció que el coste de la operación
influyó en la decisión de no hacer un
apéndice nuevo.
La quilla del Acciona
100% EcoPowe-
red,
sin embargo, no era experimental
(como sí lo era la del
Safran
) y era
prácticamente nueva (apenas tenía un
Las quillas, el talón de Aquiles de los imoca
EN MENOS DE 80 DÍAS
Pero por encima de todo esta Vendée Globe pasará a la
historia como la primera regata de vuelta al mundo en
solitario sin escalas en la que los dos primeros han roto
la barrera de los 80 días y además han proporcionado un
increíble mano a mano a lo largo de toda la competición.
La diferencia máxima entre el
Macif
y el
Banque Populaire
ha sido de 260 millas; durante varios días seguidos, en el
año y medio de vida, desde su cons-
trucción en Nueva Zelanda). Se rompió
sin, al parecer, previo aviso, aunque
en el momento de redactar esas líneas
no disponemos de ninguna explicación
técnica sobre las causas del siniestro,
que puso en peligro la vida a Javier
Sansó.
Además de estas tres quillas perdi-
das, el
Cheminées Poujoulat
(otro barco
nuevo, diseñado por Juan Kouyoumd-
jian) rompió el hidráulico de la quilla y
tuvo que inmovilizarla poco antes de
entrar en Les Sables d’Olonne. El
Ga-
mesa
sufrió una vía de agua al romper
(o desaparecer) parte del postizo alre-
dedor del casco en esa zona, mientras
que el
Maître CoQ
también tuvo que re-
tirarse por la avería del hidráulico de la
quilla. Muchos, demasiados problemas,
en una flota de 20 barcos.
K. C.
El peritaje de
la quilla del
Safran
puso
de relieve un
error en los
cálculos
©
François Van Malleghem/DPPI
Pacífico Sur estuvieron a menos de 10 millas uno de otro,
sin que ninguno de los dos diera su brazo a torcer.
Una gesta que llamó la atención de los mismos dise-
ñadores, que no se sorprendieron de las velocidades de
los barcos, pero sí se quedaron boquiabiertos ante el he-
cho de que mantuvieran semejante ritmo durante sema-
nas enteras. Al final, el desenlace fue consecuencia de un
pequeño detalle: un problema con el genáquer del Ban-
que Populaire tras doblar el cabo de Hornos permitió a
Gabart destacarse lo suficiente como para poder elegir el
mejor lado en cada alternativa en el Atlántico Sur. Tam-
bién es cierto que, seguramente, el más joven ganador de
la Vendée Globe (29 años) parecía siempre algo más rápi-
do que su más directo rival. La lástima es que solo puede
haber un ganador; porque en realidad esta Vendée Globe
ha tenido dos grandes triunfadores, además de todos los
que han conseguido regresar a Les Sables d’Olonne tras
doblar los tres grandes cabos, en solitario, sin escalas y
sin asistencia.
©
Jean Marie Liot/DPPI
6.
Bernard
Stamm
luchó
hasta la
extenuación
al quedarse
sin reservas
energéticas.
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